jueves, 13 de diciembre de 2012







Una Oración por Chavéz 

    


Señor Jesucristo, tú que eres el ser numero uno del universo, el todopoderoso Dios, Rey de Reyes y Señor de los Señores, el ALFA y la OMEGA, el principio y el Fin, Él que era, ÉL que es y Él que ha de venir. Que haces lo imposible posible. Que abres puertas que nadie puede cerrar y cierras puertas que nadie puede abrir. Te pedimos que tengas misericordia de tu siervo Hugo Rafael Chávez Fríaz, Presidente nuestra amada patria, La República Bolivariana de Venezuela. El cual como ya sabes tiene una enfermedad que para nosotros los hombres es muy fuerte y complicada, pero que para ti no significa nada. Pues para ti no hay nada difícil Señor. Tu Palabra dice que todo es posible para aquel que cree, y que si dos o tres se pusieren de acuerdo para pedir algo en tu nombre el Padre que esta en cielo nos lo daría. Hoy  creemos y estamos de acuerdo millones de personas de todas partes del mundo para pedir en El NOMBRE DE JESÚS que tengas misericordia de Chávez, que lo sanes, y que si es tu voluntad le des muchos años mas de vida.



¿Qué es el cáncer para ti mi Dios? Los milagros son tu especialidad. Lo imposible es de tu competencia. Es por eso que cuando el hombre no puede, tú si puedes.¡Oh Dios Santo, extiende tu mano y toca su cuerpo y que sea libre de esa enfermedad! Solo tu puedes hacerlo mi SEÑOR. La Biblia dice que llevaste nuestra enfermedades y dolores a la cruz del calvario y que por tu heridas y llagas somos todos curados.  Todo lo Sufriste por salvarnos mi DIOS. Por ese sacrificio tan grande te pido, o te pedimos este pueblo tan grande en Venezuela y el mundo que salves a este hombre que te imita ayudando a los mas necesitados, que acuerda de los pobres. Y tu dijiste en una ocasión que el que se acuerda del pobre a ti te presta. Y vaya Señor que tu si sabes pagar muy bien. Que se vaya toda enfermedad, que huya la muerte en EL NOMBRE DE JESÚS, y que venga la vida, que venga la paz, que venga la esperanza y la fortaleza  Porque creemos en ti. Y solo tuya Señor Jesucristo es la Gloria por los siglos de los siglos. Que se haga tu voluntad. Gracias por todo... Porque  a los que te aman todas las cosas les ayudan a bien...


Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. 

2 Crónicas 7:14 



Es hora de humillarnos ante Dios, y orar con fe y con corazón sincero, buscando el rostro de Dios y apartándonos de nuestros pecados, solo entonces Dios oirá nuestras oraciones.


Tito Miranda

sábado, 8 de diciembre de 2012




Pensamientos Bíblicos 


Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. 

1 Corintios 13:11 



¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo! 

Isaías 5:20 




El Proceso Cognoscitivo

Tito Miranda

Muchas personas en la actualidad se preocupan en el aspecto ecológico y conservacionista del ambiente, cosa que es totalmente positiva y que conlleva beneficios importantísimos que deben calar en la conciencia de los ciudadanos a nivel mundial. Pero que a menudo es precedida con una frase del dominio público que funge como premisa de quienes llevan este tipo de ideas: “dejémosle un mejor planeta a nuestro hijos”. Cabe acotar, sobre dicha frase sin intención alguna de descalificarla, puesto que a la apreciación del autor es totalmente valida y positiva bajo todo punto de vista; que la misma puede ser parafraseada de esta forma: “dejémosle mejores hijos a nuestro planeta” o tal vez: “dejémosle mejores personas a este mundo”. Es decir, por un lado es importante rescatar el planeta para que las personas lo habiten, pero es también, fundamental rescatar al ser humano, salvar los principios y valores que son indispensables no solo para que el mismo tome conciencia de conservar el medio ambiente que le rodea y que habita, sino que también, son extremamente útiles para el hombre no se siga destruyendo a si mismo, o lo que es peor, no siga devastando a sus semejantes.


En esta linea de ideas, me parece pertinente compartir con ustedes uno de los elementos fundamentales del aprendizaje: El proceso cognoscitivo. El proceso cognoscitivo es la forma en que la mente humana logra asimilar, comprender, almacenar y transmitir la información que percibimos por medio de los sentidos y que son fundamentales en la enseñanza de los niños, niñas y adolescentes. Según Pérez, Bermúdez, Acosta y Barrera, (2004) en cuanto a la enseñanza se debe tener las leyes y regularidades de los procesos cognitivos que permiten al alumno procesar toda la información que recibe y hacerla suya, solo así se puede garantizar que los estudiantes se apropien del conocimiento que se le imparte. La actividad física cognoscitiva permita al niño conocer el mundo que le rodea, en toda su integridad y penetrando en su verdadera esencia. Gracias a ello el individuo en crecimiento puede orientarse e influir de modo directo en la transformación de la realidad, y con esto, transformarse a si mismo.
A través del reflejo que le brindad los distintos procesos que integran esta actividad cognoscitiva, el hombre va conformando una imagen del mundo, imagen que no es estática, pues así como el mundo es cambiante y tiene un devenir, dicha imagen se irá adecuando y mostrará ese devenir, así como las leyes que lo rigen, todo lo cual resulta indispensable para una adecuada interacción con el medio. El resultado de toda esta actividad psíquica cognoscitiva, el conocimiento del mundo. Los procesos que integran la esfera cognoscitiva de la psiquis humana son: la sensación, percepción, memoria, imaginación y el pensamiento.


La Sensación

Ciertamente Gregory (2005), indica que el niño desde muy pequeño se relaciona con un mundo que se caracteriza por la riqueza de formas, colores, olores, sonidos, temperaturas, etc. La interacción del niño con la realidad objetiva le permite reflejar subjetivamente todos estos estímulos externos de los objetos y fenómenos circundantes que actúan sobre nuestros órganos sensoriales, a través de la sensación. Esto constituye el momento inicial del conocimiento sirviendo de base a forma superiores de reflejo cognoscitivo. Al respecto, Pérez, Bermúdez, Acosta y Barrera, (2004), la conceptualizan de la manera siguiente: “la sensación es el proceso cognoscitivo mas simple, que permite reflejar las cualidades externas aisladas de los objetos y fenómenos, tanto del mundo externo como del estado interno del organismo”. (p. 28). Y añaden lo siguiente los autores:

Como ejemplo de sensaciones tenemos la sensación de un color, un olor, un sonido, etc. Numerosas investigaciones demuestran la importancia que tiene para el hombre recibir impresiones del mundo circuncidante e forma de sensaciones, lo cual estimula la actividad psíquica humana y además permite el desarrollo psíquico, desde las edades más tempranas. Todos sabemos la significación positiva que tiene la estimulación sensorial para el niño pequeño contribuyendo con ello no solo a su desarrollo intelectual sino también afectivo.

(Pérez y otros, 2004, p. 28).

Existen diferentes tipos de sensaciones, según el receptor que recibe la estimulación y su lugar de ubicación. Así las sensaciones pueden ser visuales, táctiles, auditivas, olfativas o gustativas, entre otras. De este modo, la presente investigación presenta una alternativa didáctica que combina la estimulación sensorial visual, táctil y auditiva; por medio de las imágenes, gráficos y la explicación de estos por parte del docente de valores cristianos. Con lo cual se conseguirá por medio de la Guía Ilustrada Sobre Pasajes Bíblicos la interacción y la estimulación y sensibilización de los receptores sensoriales para de este modo lograr un proceso cognoscitivo.

La Percepción
Citando a Pérez y otros, (2004) “la percepción es un proceso psíquico cognoscitivo que permite reflejar integralmente, como un todo al objeto fenómeno y es, por tanto, una estimulación superior en el conocimiento en relación a la sensación”. (pg.30) La percepción humana, presenta un aserie de características generales las cuales han sido constatadas en diferentes estudios realizados y que son: su carácter activo, su naturaleza histórico-social su carácter objetal, su integridad, su constancia y racionalidad. Al igual que las sensaciones, las percepciones se producen solo cuando el objeto o fenómeno esta presente, ocurriendo la estimulación de  los receptores y la interacción en el estimulo y el receptor (actividad) a través de las diferentes acciones perceptuales.
Sumado a lo antes descrito, para Gregory (2005), la percepción humana, tomando como base las sensaciones, tiene naturaleza histórico-social en tanto las formas de percepción han ido evolucionando en el transcurso de la historia de la humanidad. Por ejemplo, categorías que utiliza el ser humano para caracterizare l que percibe (formas, tamaños, colores, etc.) son producto de la cultura que el niño aprende durante su vida. La percepción, como proceso cognoscitivo, permite que el niño refleje adecuadamente los objetos circuncidantes a partir de las acciones con dichos objetos, en ello conste el carácter objetal de la percepción, unido al hecho de que el reflejo ocurre integralmente, o sea, el objeto sus diferentes partes, propiedades y relaciones se perciben como un todo único, integral. En el proceso perceptual se evidencia la unidad del nivel sensorial con el resto de los niveles de conocimiento especialmente su racionalidad. Mientras que para, Montero, Bonet, Castillo y García (2008), la percepción no puede desvincularse de los otros procesos como el pensamiento que permiten al niño percibir la realidad de un modo determinado y comprender lo que percibe, dominarlo verbalmente.
Hipostáticamente, existen diferentes tipos de percepción. Las percepciones pueden clasificarse según el receptor que predomine en ellas: percepción visual, auditiva, táctil, olfativa y gustativa. También se clasifican según las formas de existencia de la materia y así puede hablarse de percepción del espacio, del tiempo y del movimiento. Siguiendo estas premisas, la presente investigación busca lograr mediante las enseñanzas bíblicas la conjunción de las distintas ascensiones perceptivas en los niños y niñas en edades comprendidas entre 6 y 9 años, principalmente la auditiva, táctil, visual, de tiempo, espacio y movimiento.

La Memoria
Como lo indican Pérez y otros, (2004), “la memoria es un proceso psíquico cognoscitivo que asume cada vez mas importancia en los estudios de la esfera cognoscitiva humana por su enorme significación dentro del proceso del conocimiento” (pg. 31). La memoria permite al ser humano la fijación, conservación y ulterior reproducción de la experiencia. Prácticamente todos los procesos mentales  de cualquier tipo utilizan la información de la experiencia pasada. La memoria no es privativa del ser humano, pero alcanza en el hombre sus formas superiores de desarrollo. El niño es capaz no solo de conservar su experiencia sino también de crear mecanismo psicológicos más efectivos para que dicha experiencia resulte más útil. Sobre este particular Rubistein, citado por Montero, Bonet, Castillo y García (2008) sostienen lo siguiente:
Sin la memoria seriamos seres presos en el instante. Nuestro pasado estaría muerto para el futuro. No habría conocimiento ni hábitos. No habría vida psíquica  que en la unidad de la conciencia personal, tuviese hilación y estuviese encerrada en si. No existiría el estudio continuado que discurre a lo largo de nuestra vida, haciendo de nosotros lo que somos (p. 318).
En unicidad a lo supra mencionado Gregory (2005), indica que la memoria funciona a través de diferentes procesos denominados procesos básicos que son la fijación o grabación, conservación o retención y la reproducción. La fijación es el proceso mediante el cual los estímulos, lo nuevo queda plasmado en forma de huella mnémicas (huellas de la memoria) permitiendo la fijación de la experiencia. La conservación o retención permite mantener las huellas fijadas; por supuesto, las huellas no se conservan exactamente sino que sufren transformaciones. Y finalmente la reproducción permite la actualización de las huellas fijadas y conservadas, es decir, su utilización en el momento necesario (también denominado recuperación de información).


En ocasiones el proceso de reproducción no resulta exitoso aun cuando la huella ha sido fijada y conservada ocurriendo el conocido fenómeno del olvido. Se describen muchas causas del olvido tanto de orden externo como interno, subjetivas. Entre las causas externas se encuentran la superposición de estímulos al tiempo, es decir, la influencia inhibitoria que produce una huella anterior sobre la siguiente. Entre las causas internas estados del sujeto tales como el estrés o la fatiga pueden ocasionar el olvido. Al respecto hay que decir, que la presente investigación mediante el uso de la guía didáctica busca inculcar las enseñanzas bíblicas y los valores cristianos en la psiquis del niño a fin de que este pueda fijarlos y conservarlos en su memoria y reproducirlos cuando sea necesario.
Por su parte Pérez y otros, (2004), estipulan que la memoria puede clasificarse según los procedimiento que utiliza el sujeto para memorizar, entre las cuales se pueden mencionar la memoria mecánica y la memoria racional. La memoria racional presupone la utilización de recurso lógicos, mediante los cuales el sujeto logra memorizar el contenido mucho más fácilmente. Esto se logra mediante el razonamiento, análisis, organización y comprensión de los elementos a ser fijados y conservados. Por otro lado indican los mismos autores, “la memoria mecánica es aquella en la que el individuo no utiliza procedimiento lógicos para fijar las huellas, si no que se basa fundamentalmente es una repetición de los estímulos, que no corresponde con la comprensión real y lógica del conocimiento” (p.22).
Sobre la premisa anterior, se debe inferir que, la presente investigación busca desarrollar una guía que estimule la memoria racional del niño mediante la comprensión, razonamiento, análisis, y la organización de los elementos bíblicos realizando pausas pertinente para que el mismo pueda asimilar la información de forma eficaz, ya que solo de esta forma podrán incidir positivamente en la prosecución de su personalidad en la etapa adulta. Puede mencionar también, que existe la memoria voluntaria y la involuntaria, las cuales se condicionan a la intencionalidad del individuo ya sea a nivel, consciente, sub-consciente o inconsciente. No todos los individuos, memorizan la información del mismo modo por lo que mas recomendable para lograr mejores resultados es la combinación de las diferentes formas de memorización haciendo uso de todos los recursos posibles a fin de lograr la mayor estimulación posible en el niño.

La Imaginación
Consecutivamente, Pérez y otros, (2004), expresan que “la imaginación es el proceso psíquico cognoscitivo exclusivo del hombre, mediante el cual se elaboran imágenes que transforman anticipadamente la realidad en el plano mental”. (p. 34). El rasgo fundamental de la imaginación, como proceso, el logro de la transformación de la realidad, primero mentalmente y luego en la práctica. De ahí su potencialidad creadora que se manifiesta en el proceso de trabajo, en la solución de problemas que el niño enfrenta durante su vida, por eso la imaginación tiene su origen en actividad práctica, donde se perfecciona y se expresa.
Como indica Gregory (2005), según estudios realizados se han podido establecer diferentes tipos de imaginación que se manifiestan en la actividad humana. Estas son según la intencionalidad de la imaginación que pueden ser: premeditada, cuando el sujeto según necesidades o motivos se propone a imaginar. No premeditada, cuando la imaginación tiene lugar en un momento de debilidad mental del niño, esto puede ser en caso de somnolencia, agotamiento físico, depresión, entre otros. Estas creaciones mentales pueden ser llevadas o no a la realidad. Cuando el niño materializa sus imágenes creadas se llama imaginación activa. Esta a su vez da origen a unos de los fenómenos mas interesantes de los seres humanos la creatividad. Pero, cuando esta imaginación no es llevada a materializarse se le denomina imaginación pasiva. Esta no es puesta nunca en práctica.
En esta misma línea de ideas, la imaginación puede transmutarse en dos tipos esenciales que involucran todos los demás tipos anteriores, estos son los sueños y las fantasías. La mente del niño puede producir una infinidad de imágenes extraordinarias que en la mayoría de los casos están fuera de la realidad y por ende lejos de su alcance. Pero es en este tipo de imaginación donde pueden materializarse las enseñanzas bíblicas las cuales están anegadas de milagros, maravillas y eventos que están por encima de la mente humana y lejos de su alcance, la guía de manera conjunta con el facilitador deberán este tipo de actividad cognoscitiva en los niños y niñas.
La creatividad, es otro de los elementos dentro del proceso cognoscitivo de especial interés en la presente investigación, la guía didáctica, tendrá intención de desarrollar esta forma de aprendizaje, la intención es que el niño pueda construir las imágenes propias de los eventos bíblicos mediante la observación del recurso y de las motivación de los órganos sensoriales que le permitirán aprender mientras se divierte e innova su propia versión creativa de los valores que se le son inculcados.

El Pensamiento
Por consiguiente, Pérez y otros, (2004), señalan que “el pensamiento es el proceso psíquico cognoscitivo dirigido a la búsqueda de los esencial de los objetos y fenómenos de la realidad que contribuye al reflejo inmediato y generalizado de la realidad”. (p.36). El sujeto en crecimiento alcanza la forma superior y mas compleja del conocimiento porque es capaz de reflejar las interrelaciones entre estos objetos y fenómenos, sus cualidades, internas y esenciales; e niño es capaz de descubrir incluso aspectos no perceptibles directamente, es capaz de elaborar teorías, conceptos, normas y reglas que rigen los procesos de la realidad. Todo ellos es posible gracias al proceso del pensamiento, que en estrecha relación  con los procesos ya descritos, le permiten conocer mas profundamente el medio que rodea.
Bajo la disertación de Montero, Bonet, Castillo y García (2008), El pensamiento puede clasificarse de dos maneras: El pensamiento racional y el pensamiento lógico. El pensamiento racional, se sub-divide en los siguientes tipos:
a)    El análisis: es la división mental del todo en sus partes, o la separación mental de algunas cualidades, características, propiedades, etc.
b)   La síntesis: es la unificación, la reunión mental de las partes en el todo o la combinación mental de sus cualidades.
c)    La comparación: cosiste en establecer mentalmente las semejanzas y diferencias entre los objetos o entre sus cualidades.
d)    La abstracción: consiste en separar, aislar mentalmente un aspecto o cualidad esencial del objeto, obviando las restantes.
e) La generalización: es la unificación mental de aquellas cualidades, características, propiedades, etc. Que  son comunes y esenciales  a un grupo o clase de objetos o fenómenos de realidad.
En contraposición el pensamiento lógico se subdivide en:
a)    Los conceptos: son el reflejo de las cualidades generales y esenciales ene categoría o clases de objetos o fenómenos.
b)    Los juicios: son el reflejo de las conexiones o relaciones  existentes entre los objetos y fenómenos o entre sus cualidades o características.
c)    Las conclusiones: son el reflejo de una conexión o relación entre las ideas o juicios, como resultado de la cual, de uno o varios juicios o ideas se obtiene que otros derivan del contenido de los iniciales. La conclusión puede ser inductiva (de lo particular llega a lo general) o deductiva (de lo general llega a lo particular).

Durante el proceso de asimilación del conocimiento el niño debe poder ejecutar mentalmente las operaciones racionales y lógicas explicadas, sin las cuales no podrá comprender las enseñanzas bíblicas y los principios cristianos impartidos por medio de la guía y los recursos didácticos. Para esto se debe lograr que los niños y niñas logren integrar cada uno de los procesos lógicos y racionales iniciando por el análisis o la síntesis y finalizando en las conclusiones inductivas o deductivas. Si este ciclo se completa, se puede decir, sin temor a equivocaciones que la enseñanza muy difícilmente será olvidada, ignorada u omitida por el niño. Sino que estas quedaran inmersas en todos los elementos que componen el proceso cognoscitivo, es decir, las enseñanzas bíblicas se plasmaran en la sensación, percepción, memoria, imaginación y pensamiento del sujeto en crecimiento.  

lunes, 3 de diciembre de 2012




El Consumismo Extremo

2da parte

Quise publicar la segunda parte del análisis de Eduardo Galeano sobre el flagelo del consumismo extremo que impera en nuestra sociedad actual. Una reflexión que debe calar en nuestra conciencia. Te invito a leer de igual modo la primera parte si aun no lo has hecho. Le he colocado otras imágenes igual que la ultima vez que reflejan el consumismo.

Tito Miranda

Una reflexión de Eduardo Galeano sobre nuestra sociedad de consumo



Me caí del mundo y no sé por dónde se entra.

Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco. No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar. Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales. ¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó botar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo. ¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor.

Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades. ¡Guardo los vasos desechables! ¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez! ¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!
Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida! ¡Es más! ¡Se compraban para la vida de los que venían después! La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas de loza. Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de refrigerador tres veces.
¡¡Nos están fastidiando! ! ¡¡Yo los descubrí!! ¡¡Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica. ¿Dónde están los zapateros arreglando las media-suelas de los tenis Nike? ¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando colchones casa por casa? ¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?
Todo se tira, todo se desecha y, mientras tanto, producimos más y más y más basura. El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad. El que tenga menos de 30 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el que recogía la basura!! ¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de… años! Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII). No existía el plástico ni el nylon. La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en la Fiesta de San Juan. Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban. De ‘por ahí’ vengo yo. Y no es que haya sido mejor.. Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el ‘guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo’, pasarse al ‘compre y bote que ya se viene el modelo nuevo’. Hay que cambiar el auto cada 3 años como máximo, porque si no,  eres un arruinado. Así el coche que tenés esté en buen estado . Y hay que vivir endeudado eternamente para pagar el nuevo!!!!
Pero por Dios. Mi cabeza no resiste tanto. Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real. Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo) Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.
Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo? ¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?
En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos.. . ¡¡Cómo guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡¡Guardábamos las tapas de los refrescos!! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro.. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos!
Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned-beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave. ¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.
Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡¡¡Los diarios!!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡¡¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!!! Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los goteros de las medicinas por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía ‘éste es un 4 de bastos’. Los cajones guardaban pedazos izquierdos de pinzas de ropa y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en una pinza completa.
Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden ‘matarlos’ apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada: ¡¡¡ni a Walt Disney!!! Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: ‘Cómase el helado y después tire la copita’, nosotros dijimos que sí, pero, ¡¡¡minga que la íbamos a tirar!!! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de botellones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.
Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables. Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo, pegatina en el cabello y glamour.
Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la ‘bruja’ como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la ‘bruja’ me gane de mano y sea yo el entregado.

Eduardo Galeano
Vista Hermosa, Tlalnepantla, Estado de México a 23 de Mayo de 2011



El Consumismo 

En estas fechas navideñas donde el consumismo crónico parece ser la doctrina predominante en nuestra sociedad venezolana incluso en la Latinoamericana les dejo esta reflexión en palabras de Eduardo Galeano, las cuales he ilustrado con algunas imágenes.

Tito Miranda 




El imperio del consumo
Eduardo GALEANO

La explosión del consumo en el mundo actual mete más ruido que todas las guerras y arma más alboroto que todos los carnavales. Como dice un viejo proverbio turco, quien bebe a cuenta, se emborracha el doble. La parranda aturde y nubla la mirada; esta gran borrachera universal parece no tener límites en el tiempo ni en el espacio. Pero la cultura de consumo suena mucho, como el tambor, porque está vacía; y a la hora de la verdad, cuando el estrépito cesa y se acaba la fiesta, el borracho despierta, solo, acompañado por su sombra y por los platos rotos que debe pagar. La expansión de la demanda choca con las fronteras que le impone el mismo sistema que la genera. El sistema necesita mercados cada vez más abiertos y más amplios, como los pulmones necesitan el aire, y a la vez necesita que anden por los suelos, como andan, los precios de las materias primas y de la fuerza humana de trabajo. El sistema habla en nombre de todos, a todos dirige sus imperiosas órdenes de consumo, entre todos difunde la fiebre compradora; pero ni modo: para casi todos esta aventura comienza y termina en la pantalla del televisor. La mayoría, que se endeuda para tener cosas, termina teniendo nada más que deudas para pagar deudas que generan nuevas deudas, y acaba consumiendo fantasías que a veces materializa delinquiendo. 



El derecho al derroche, privilegio de pocos, dice ser la libertad de todos. Dime cuánto consumes y te diré cuánto vales. Esta civilización no deja dormir a las flores, ni a las gallinas, ni a la gente. En los invernaderos, las flores están sometidas a luz continua, para que crezcan más rápido. En la fábricas de huevos, las gallinas también tienen prohibida la noche. Y la gente está condenada al insomnio, por la ansiedad de comprar y la angustia de pagar. Este modo de vida no es muy bueno para la gente, pero es muy bueno para la industria farmacéutica. EEUU consume la mitad de los sedantes, ansiolíticos y demás drogas químicas que se venden legalmente en el mundo, y más de la mitad de las drogas prohibidas que se venden ilegalmente, lo que no es moco de pavo si se tiene en cuenta que EEUU apenas suma el cinco por ciento de la población mundial.
«Gente infeliz, la que vive comparándose», lamenta una mujer en el barrio del Buceo, en Montevideo. El dolor de ya no ser, que otrora cantara el tango, ha dejado paso a la vergüenza de no tener. Un hombre pobre es un pobre hombre. «Cuando no tenés nada, pensás que no valés nada», dice un muchacho en el barrio Villa Fiorito, de Buenos Aires. Y otro comprueba, en la ciudad dominicana de San Francisco de Macorís: «Mis hermanos trabajan para las marcas. Viven comprando etiquetas, y viven sudando la gota gorda para pagar las cuotas». 
Invisible violencia del mercado: la diversidad es enemiga de la rentabilidad, y la uniformidad manda. La producción en serie, en escala gigantesca, impone en todas partes sus obligatorias pautas de consumo. Esta dictadura de la uniformización obligatoria es más devastadora que cualquier dictadura del partido único: impone, en el mundo entero, un modo de vida que reproduce a los seres humanos como fotocopias del consumidor ejemplar. 


El consumidor ejemplar es el hombre quieto. Esta civilización, que confunde la cantidad con la calidad, confunde la gordura con la buena alimentación. Según la revista científica The Lancet, en la última década la «obesidad severa» ha crecido casi un 30 % entre la población joven de los países más desarrollados. Entre los niños norteamericanos, la obesidad aumentó en un 40% en los últimos dieciséis años, según la investigación reciente del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Colorado. El país que inventó las comidas y bebidas light, los diet food y los alimentos fat free, tiene la mayor cantidad de gordos del mundo. El consumidor ejemplar sólo se baja del automóvil para trabajar y para mirar televisión. Sentado ante la pantalla chica, pasa cuatro horas diarias devorando comida de plástico. 

Triunfa la basura disfrazada de comida: esta industria está conquistando los paladares del mundo y está haciendo trizas las tradiciones de la cocina local. Las costumbres del buen comer, que vienen de lejos, tienen, en algunos países, miles de años de refinamiento y diversidad, y son un patrimonio colectivo que de alguna manera está en los fogones de todos y no sólo en la mesa de los ricos. Esas tradiciones, esas señas de identidad cultural, esas fiestas de la vida, están siendo apabulladas, de manera fulminante, por la imposición del saber químico y único: la globalización de la hamburguesa, la dictadura de la fast food. La plastificación de la comida en escala mundial, obra de McDonald’s, Burger King y otras fábricas, viola exitosamente el derecho a la autodeterminación de la cocina: sagrado derecho, porque en la boca tiene el alma una de sus puertas. 



El campeonato mundial de fútbol del 98 nos confirmó, entre otras cosas, que la tarjeta MasterCard tonifica los músculos, que la Coca-Cola brinda eterna juventud y que el menú de McDonald’s no puede faltar en la barriga de un buen atleta. El inmenso ejército de McDonald’s dispara hamburguesas a las bocas de los niños y de los adultos en el planeta entero. El doble arco de esa M sirvió de estandarte, durante la reciente conquista de los países del Este de Europa. Las colas ante el McDonald’s de Moscú, inaugurado en 1990 con bombos y platillos, simbolizaron la victoria de Occidente con tanta elocuencia como el desmoronamiento del Muro de Berlín. 


Un signo de los tiempos: esta empresa, que encarna las virtudes del mundo libre, niega a sus empleados la libertad de afiliarse a ningún sindicato. McDonald’s viola, así, un derecho legalmente consagrado en los muchos países donde opera. En 1997, algunos trabajadores, miembros de eso que la empresa llama la Macfamilia, intentaron sindicalizarse en un restorán de Montreal en Canadá: el restorán cerró. Pero en el 98, otros empleados e McDonald’s, en una pequeña ciudad cercana a Vancouver, lograron esa conquista, digna de la Guía Guinness.


Las masas consumidoras reciben órdenes en un idioma universal: la publicidad ha logrado lo que el esperanto quiso y no pudo. Cualquiera entiende, en cualquier lugar, los mensajes que el televisor transmite. En el último cuarto de siglo, los gastos de publicidad se han duplicado en el mundo. Gracias a ellos, los niños pobres toman cada vez más Coca-Cola y cada vez menos leche, y el tiempo de ocio se va haciendo tiempo de consumo obligatorio. Tiempo libre, tiempo prisionero: las casas muy pobres no tienen cama, pero tienen televisor, y el televisor tiene la palabra. Comprado a plazos, ese animalito prueba la vocación democrática del progreso: a nadie escucha, pero habla para todos. Pobres y ricos conocen, así, las virtudes de los automóviles último modelo, y pobres y ricos se enteran de las ventajosas tasas de interés que tal o cual banco ofrece.

Los expertos saben convertir a las mercancías en mágicos conjuntos contra la soledad. Las cosas tienen atributos humanos: acarician, acompañan, comprenden, ayudan, el perfume te besa y el auto es el amigo que nunca falla. La cultura del consumo ha hecho de la soledad el más lucrativo de los mercados. Los agujeros del pecho se llenan atiborrándolos de cosas, o soñando con hacerlo. Y las cosas no solamente pueden abrazar: ellas también pueden ser símbolos de ascenso social, salvoconductos para atravesar las aduanas de la sociedad de clases, llaves que abren las puertas prohibidas. Cuanto más exclusivas, mejor: las cosas te eligen y te salvan del anonimato multitudinario. La publicidad no informa sobre el producto que vende, o rara vez lo hace. Eso es lo de menos. Su función primordial consiste en compensar frustraciones y alimentar fantasías: ¿En quién quiere usted convertirse comprando esta loción de afeitar?
El criminólogo Anthony Platt ha observado que los delitos de la calle no son solamente fruto de la pobreza extrema. También son fruto de la ética individualista. La obsesión social del éxito, dice Platt, incide decisivamente sobre la apropiación ilegal de las cosas. Yo siempre he escuchado decir que el dinero no produce la felicidad; pero cualquier televidente pobre tiene motivos de sobra para creer que el dinero produce algo tan parecido, que la diferencia es asunto de especialistas. 
Según el historiador Eric Hobsbawm, el siglo XX puso fin a siete mil años de vida humana centrada en la agricultura desde que aparecieron los primeros cultivos, a fines del paleolítico. La población mundial se urbaniza, los campesinos se hacen ciudadanos. En América Latina tenemos campos sin nadie y enormes hormigueros urbanos: las mayores ciudades del mundo, y las más injustas. Expulsados por la agricultura moderna de exportación, y por la erosión de sus tierras, los campesinos invaden los suburbios. Ellos creen que Dios está en todas partes, pero por experiencia saben que atiene den las grandes urbes. Las ciudades prometen trabajo, prosperidad, un porvenir para los hijos. En los campos, los esperadores miran pasar la vida, y mueren bostezando; en las ciudades, la vida ocurre, y llama. Hacinados en tugurios, lo primero que descubren los recién llegados es que el trabajo falta y los brazos sobran, que nada es gratis y que los más caros artículos de lujo son el aire y el silencio.



Mientras nacía el siglo XIV, fray Giordano da Rivalto pronunció en Florencia un elogio de las ciudades. Dijo que las ciudades crecían «porque la gente tiene el gusto de juntarse». Juntarse, encontrarse. Ahora, ¿quién se encuentra con quién? ¿Se encuentra la esperanza con la realidad? El deseo, ¿se encuentra con el mundo? Y la gente, ¿se encuentra con la gente? Si las relaciones humanas han sido reducidas a relaciones entre cosas, ¿cuánta gente se encuentra con las cosas?
El mundo entero tiende a convertirse en una gran pantalla de televisión, donde las cosas se miran pero no se tocan. Las mercancías en oferta invaden y privatizan los espacios públicos. Las estaciones de autobuses y de trenes, que hasta hace poco eran espacios de encuentro entre personas, se están convirtiendo ahora en espacios de exhibición comercial. 

El shopping center, o shopping mall, vidriera de todas las vidrieras, impone su presencia avasallante. Las multitudes acuden, en peregrinación, a este templo mayor de las misas del consumo. La mayoría de los devotos contempla, en éxtasis, las cosas que sus bolsillos no pueden pagar, mientras la minoría compradora se somete al bombardeo de la oferta incesante y extenuante. El gentío, que sube y baja por las escaleras mecánicas, viaja por el mundo: los maniquíes visten como en Milán o París y las máquinas suenan como en Chicago, y para ver y oír no es preciso pagar pasaje. Los turistas venidos de los pueblos del interior, o de las ciudades que aún no han merecido estas bendiciones de la felicidad moderna, posan para la foto, al pie de las marcas internacionales más famosas, como antes posaban al pie de la estatua del prócer en la plaza. Beatriz Solano ha observado que los habitantes de los barrios suburbanos acuden al center, al shopping center, como antes acudían al centro. El tradicional paseo del fin de semana al centro de la ciudad, tiende a ser sustituido por la excursión a estos centros urbanos. Lavados y planchados y peinados, vestidos con sus mejores galas, los visitantes vienen a una fiesta donde no son convidados, pero pueden ser mirones. Familias enteras emprenden el viaje en la cápsula espacial que recorre el universo del consumo, donde la estética del mercado ha diseñado un paisaje alucinante de modelos, marcas y etiquetas. 

La cultura del consumo, cultura de lo efímero, condena todo al desuso mediático. Todo cambia al ritmo vertiginoso de la moda, puesta al servicio de la necesidad de vender. Las cosas envejecen en un parpadeo, para ser reemplazadas por otras cosas de vida fugaz. Hoy que lo único que permanece es la inseguridad, las mercancías, fabricadas para no durar, resultan tan volátiles como el capital que las financia y el trabajo que las genera. El dinero vuela a la velocidad de la luz: ayer estaba allá, hoy está aquí, mañana quién sabe, y todo trabajador es un desempleado en potencia. Paradójicamente, los shoppings centers, reinos de la fugacidad, ofrecen la más exitosa ilusión de seguridad. Ellos resisten fuera del tiempo, sin edad y sin raíz, sin noche y sin día y sin memoria, y existen fuera del espacio, más allá de las turbulencias de la peligrosa realidad del mundo.

Los dueños del mundo usan al mundo como si fuera descartable: una mercancía de vida efímera, que se agota como se agotan, a poco de nacer, las imágenes que dispara la ametralladora de la televisión y las modas y los ídolos que la publicidad lanza, sin tregua, al mercado. Pero, ¿a qué otro mundo vamos a mudarnos? ¿Estamos todos obligados a creernos el cuento de que Dios ha vendido el planeta unas cuantas empresas, porque estando de mal humor decidió privatizar el universo? La sociedad de consumo es una trampa cazabobos. Los que tienen la manija simulan ignorarlo, pero cualquiera que tenga ojos en la cara puede ver que la gran mayoría de la gente consume poco, poquito y nada necesariamente, para garantizar la existencia de la poca naturaleza que nos queda. La injusticia social no es un error a corregir, ni un defecto a superar: es una necesidad esencial. No hay naturaleza capaz de alimentar a un shopping center del tamaño del planeta.

Eduardo GALEANOMontevideo, Uruguay